sábado, 15 de julio de 2017

EL MIEDO Y LA INSEGURIDAD

Cuando el miedo te rodee, recuerda que en la vida hay solamente una cosa segura, y esta es la muerte. De ahí, que aquellos que lo entiendan abandonen el miedo. Porque, ¿qué puede ser más inseguro que la vida? Estar vivo significa que la muerte puede llegar en cualquier momento. Solamente en la tumba, la seguridad es posible, nunca se ha oído que alguien haya muerto en la tumba. Allí todo está a salvo y seguro.

Una vez a Confucio uno de sus discípulos le hizo la misma pregunta; por supuesto, de una forma un poco diferente, con palabras diferentes: “Maestro, dinos algo acerca del miedo a la inseguridad”.

Y Confucio le contestó: “No te preocupes por eso, la muerte hará que todo sea muy seguro. Mientras estés vivo, disfruta de la inseguridad”.

La inseguridad es sinónimo de estar vivo. Cuanto más vivo, más inseguro estás. Cuanto menos vivo, menos inseguro estás. ¿Quieres la seguridad de la muerte? En ella es absoluta.

Una historia sufí: “Un gran rey tenía mucho miedo a morir. Había invadido muchas tierras, creado muchos enemigos, y esto le ocasionaba muchísimas pesadillas en las que le iban a asesinar, a matar; y no podía confiar en nadie. Estaba rodeado de espías enemigos tratando de recuperar sus reinos. Finalmente, no pudo soportarlo más. Ordenó que se construyera un hermoso edificio, con instrucciones especiales: no debería tener ninguna ventana, ninguna puerta excepto aquella por la que él pudiera entrar y salir. Sólo para estar seguro, de que nadie pudiera asesinarle…como protección.

Delante de esta única puerta, puso siete filas de guardias. Porque no podía confiar en una sola fila: ¿quién sabe?, puede que conspiraran y estaría totalmente perdido. Entonces ni siquiera podría obtener ayuda del exterior. Un guardia simplemente podría entrar y matarle.

Una segunda fila de guardias para mantener vigilada a la primera. Luego una tercera para vigilar a la segunda. Pero uno tiene que detenerse en alguna parte, sino ¿dónde acabará todo esto? A esto en lógica se le llama: “Regresión infinita”.

El pensó que siete filas serían suficientes. Sería imposible que todos los guardias estuvieran de acuerdo. Se las compuso para formar aquellas siete filas con guardias que eran antagonistas entre ellos. Por ejemplo una fila de guardias era de musulmanes, otra de cristianos, otra de hindúes, y así sucesivamente.

El rey vecino (amigo de este rey, y a su vez un gran emperador) se enteró de que había construido ese edificio. Él también sufría la misma paranoia. Vino a visitarle y a ver su nuevo palacio. Y se quedó asombrado ante la forma en que había dispuesto la seguridad.

Y cuando se marchaba… el mismo rey salió a despedirle; eran viejos amigos. El rey vecino le dijo: “Nunca he visto tanta seguridad como la que tú has conseguido. Yo también me haré una casa como esta sin ventanas ni puertas, sin ninguna posibilidad de que alguien entre. Con el mismo sistema de guardias”.

En ese momento un mendigo que estaba sentado en la calle, empezó a reírse. Ambos se sintieron molestos, y le preguntaron: “¿Qué pasa, estás loco o qué?”.

El mendigo respondió: “No estoy loco. He estado observando cómo construían este palacio tan seguro. Y me preocupaba que quizás no fueras consciente de que para la muerte, basta con una puerta. Y ni siquiera todos estos guardias serán capaces de pararla. Siempre he querido verte para sugerirte que sería más seguro que entrará dentro y les ordenaras a los guardias que cerraran la puerta. Hasta una sola puerta es peligrosa. Sería una grieta en tu sistema de seguridad”.

Ambos reyes le escucharon con asombro. Lo que estaba diciendo tenía sentido. Pero el rey del palacio dijo: “Tú lógica no tiene ni un error y serás recompensado por ello. Pero tú no entiendes que si yo entro y también cierro esta puerta, ya no será un palacio, se convertirá en una tumba”.

Y el hombre dijo: “Eso es exactamente lo que quiero decir. Solamente en la tumba podrás estar completamente seguro. Una vez yo también la he encontrado: renuncié al mundo y me hice un mendigo. Ahora nadie quiere asesinarme. Nadie siquiera se interesa por mí.

“La gente camina por las calles a mi alrededor, y yo duermo sin ningún miedo en la oscura noche, porque ahora, ya no tengo ni amigos ni enemigos. He descubierto la seguridad bajo las estrellas en el cielo abierto. Y con la seguridad he descubierto que vivir es una tremenda emoción.

“De acuerdo a tu propia lógica, si cierras una puerta más, esto se convertirá en una tumba. Ya se ha convertido en una tumba en el noventa y nueve por ciento, sólo queda el uno por ciento. Cuántas más puertas y ventanas cierras por el miedo, más mueres. ¿Por qué no acabar de una vez con el miedo entonces?”.

El rey nunca volvió a vivir en esa casa: Se dio cuenta que era absolutamente cierto que cuanto más seguro estuviera, más muerto tendría que estar. Y viceversa también es verdad; tú quieres vivir en las alturas, en los picos luminosos, no tienes nada que perder. Un día la muerte se lo llevará todo. Eso es absolutamente cierto, sin ninguna probabilidad. Y no hay forma de protegerse de ella. Esa misma comprensión dejará a un lado la paranoia. ¿Entonces por qué preocuparse?

Mientras estés vivo, vive tan total e intensamente como te sea posible. De hecho, la muerte debería ser un incentivo de la vida. Si no hubiera muerte, podrías posponer la vida. debido a la muerte, que no es posible posponer. Tienes que vivir este momento porque no puedes estar seguro acerca del próximo. Es absolutamente impredecible si volverás a respirar; no está en tus manos.

Deja que tu anhelo se convierta en tu realidad. El anhelo es siempre en el fondo un aplazamiento, significa: mañana… “despertaré, me elevaré a las alturas, pero mañana. En este momento estoy disfrutando de mi anhelo”. Pero tales anhelos son impotentes. Y ante la evidencia de la inseguridad de si mañana estarás aquí o no, todos los anhelos, todos los deseos son peligrosos, arriesgados.

No anheles la libertad, sé libre.

¿Quién te lo impide sino tú mismo?

Es un fenómeno extraño que el hombre se haya mutilado a sí mismo. Él mismo se encadena, se convierte en una prisión para sí mismo. Y entonces comienza a anhelar la libertad, comienza a soñar con la libertad…y siente un potencial para la expansión.

¿Durante cuánto tiempo lo has estado sintiendo, y durante cuánto más lo sentirás? No pierdas más tiempo innecesariamente en ejercicios insignificantes de la mente. El crecimiento y la expansión de tu potencial tienen que ocurrir en el mismo momento en que sientes que esa dimensión se abre, en el momento en que estás claro. Entonces no hay nada que temer; no tienes nada que perder.

¿Qué tienes que perder? ¿Qué es tu vida? Es la cosa más preciosa que tienes, pero reducida a sus elementos, ¿qué es?: un corazón latiendo (esto lo podría hacer cualquier corazón de plástico), unos pulmones respirando (los pulmones mecánicos lo podrían hacer mucho mejor, más eficiente).

Por un momento, deja que la mente se pare y deja que el tiempo se pare. Y simplemente observa el hecho: ¿qué es tu vida? Un corazón que late, la sangre que circula, la respiración entrando y saliendo. ¿Algo más? Si eso es todo, yo no veo por qué deberías tener miedo. Si la sangre no circula y el corazón no late, o si la respiración se para, ¿entonces qué? Estarás descansando, habrás ido al descanso eterno. ¿Pero qué has perdido? No vivías, sólo vegetabas.

Deja de vegetar. Es el tiempo del éxtasis, del amor, de la expansión de la consciencia. Ya has esperado suficiente, has desperdiciado muchas cosas. No desperdicies más. Pero tú dices: De alguna manera necesito, o creo necesitar, seguridad”. ¿Para qué? ¿Quieres seguir siendo un vegetal toda la vida; a salvo, seguro, congelado?

Hay algunos hombres en América (diez de ellos son bien conocidos) que han dejado de respirar y sus corazones han dejado de latir. Pero eran suficientemente ricos y, por supuesto, tenían miedo a morir. Así que dispusieron que sus cuerpos se congelaran. Cuesta mucho dinero al año mantener un solo cuerpo y allí están ellos, esperando en esos frigoríficos el momento en que la ciencia descubra cómo revivir a los muertos. Los científicos piensan que en unos diez años como mucho, serán capaces de revivir cualquier cuerpo muerto; porque entonces se podrá reemplazar los órganos.

Los hospitales se volverán, más o menos, talleres donde simplemente irás a cambiar tu corazón, porque ya no funciona bien. Así que simplemente habrá que cambiar algunos tornillos, o habrá que cambiar el corazón por un nuevo, por uno de plástico que será mejor, que durará eternamente.

Cuanto tu energía vital se esté acabando, simplemente tendrás que ir a ese taller (quiero decir, ese hospital del futuro) y enchufarte para que te recarguen. O quizás, si así lo prefieres, podrás ponerte baterías; lo cual será un servicio inmediato. Sería un mundo realmente gracioso. Alguien te estará diciendo “te amo”, y entonces comenzará a hacer “ghrrr, ghrrr”… porque la batería estará comenzando a fallar.

Irá corriendo al taller, cambiará la batería y continuará repitiendo la misma grabación: “Te amo”; es sólo una grabación. La gente tendrá que estar atenta a cuando alguien empiece con el “ghrrr, ghrrr” para llamar enseguida a la ambulancia, porque la batería del hombre, o el fusible, se estará gastando.

No esperes esos días. La vida será muy segura, pero absolutamente vegetal. La propia inseguridad hace de la vida una emoción porque no puedes concebir posponer; el mismo peligro de que mañana puede que no estés aquí hace vivir el hoy lo más intensamente posible, amar lo más totalmente posible.

Ya basta de pensar: “Este miedo, esta falta de valor para saltar, bucear profundamente en la vida y dejarme llevar totalmente, me está paralizando…”. Entonces simplemente salta; no tienes nada que perder y todo que ganar.

Al final del Manifiesto Comunista de Karl Marx hay una cita muy hermosa. Con un pequeño cambio, podría ser mejor. La cita es: “Proletarios del mundo, uníos; porque no tenéis nada que perder excepto vuestras cadenas”. Sólo hay que hacer un pequeño cambio: Pensadores del mundo, uníos, no tenéis nada que perder, excepto vuestras cadenas, y toda la existencia que ganar.

Tú puedes continuar anhelando cosas grandes y hermosas. La gente se vuelve adicta a los sueños; los sueños son más adictivos que cualquier droga. De hecho, la gente se hace adicta a las drogas porque le da hermosos sueños. Los sueños son la raíz que causa la adicción, también son drogas. Ten valor, no eres un paralítico. Y sólo se necesita un momento para saltar.

En Raipur, donde yo solía dar clase en la universidad, conocí, vi con mis propios ojos, a una mujer que llevaba diez anos tumbada, pues estaba paralítica. Todos los esfuerzos por curarla habían fracasado, los doctores habían declarado unánimemente que no había ninguna posibilidad de curación. Ella permanecería paralizada el resto de su vida. Era una mujer rica; vivía justo en frente de mi casa.

Un día su casa se incendió. Fui corriendo, toda la vecindad se reunió allí; y la gran sorpresa no fue ver que la casa se estaba quemando, sino ver a la mujer paralítica saliendo de la casa. No se había movido de su cama en diez años. Nadie se lo podía creer, era un milagro. Pero alguien le recordó: “¡Qué haces, tu estás paralítica!”.

Y la mujer mirando alrededor dijo: “Es verdad”, e inmediatamente cayó al suelo, paralizada. ¿Qué te parece esta parálisis? Sólo estaba en la mente, no en el cuerpo. Debido al fuego, cuando todo el mundo salió corriendo, ella se olvidó por un momento de su parálisis. Y en el momento que volvió a recordarlo, su estado de mente anterior regresó: “¡Dios mío, qué he hecho! Soy paralítica y estoy corriendo”.

Todas vuestras parálisis están en vuestra mente; la cual no quiere vivir, la cual no es realmente capaz de vivir y crea toda clase de miedos.

Aquellos que realmente quieren vivir, abandonan todos los miedos, todos los pensamientos, toda seguridad. Arriesgan todo porque la vida es tan preciosa y tan fugas, tan momentánea que no pueden seguir posponiéndose. Y pensar es una forma de posponer, sentir es una forma de posponer, desear es una forma de posponer. Deja de posponer.

sábado, 8 de julio de 2017

RESPONSABILIDAD Y COMPROMISO

Si quieres cabalgar en dos caballos al mismo tiempo, te será muy difícil. Tendrás que entender una cosa: si tienes un anhelo de libertad, espontaneidad y estar en el momento, tendrás que dejar de tener una actitud de negociante. Puedes continuar con un negocio pero tendrás que transformar tu actitud, tu enfoque hacia él. No te puedes comprometer con ambos, no puedes sintetizarlos. Tienes que sacrificar uno a favor del otro.

Recuerdo a mi abuelo. Mi padre y mis tíos no querían al viejo en la tienda. Le solían decir: “Descansa o, vete a dar un paseo”. Pero había clientes que preguntaban por él, y decían: “Ya volveremos cuando él esté aquí”. El problema radicaba en que él no era un negociante.

Él simplemente diría: “Esto nos cuesta diez rupias y yo no voy a sacarle más de un beneficio del diez por ciento. Esto quiere decir que te costará once rupias, ¿te parece demasiado? ¿Entonces cómo vamos a vivir, cómo vamos a sobrevivir?”. Y la gente inmediatamente cerraba el trato con él.

Pero a los ojos de mi padre y de mis tíos eso era una pérdida, porque ellos lo hubieran ofrecido por veinte rupias en principio; para luego regatear… y si el cliente se las arreglaba de alguna forma para bajar el precio a quince rupias se sentiría feliz por haberlo rebajado cinco rupias. Pero de hecho ellos ganarían cuatro rupias más. Así que, naturalmente, echaban a mi abuelo. “Vete, vete al río, tómate un buen baño. Vete al parque, descansa. Tú ya eres viejo, no necesitas trabajar”.

Pero él solía decir: “Hay clientes que me conocen y que os conocen. Saben que no soy un negociante. Y que vosotros sois gente de negocios. Y les he dicho a mis clientes que si no estoy, que me esperen, que pronto estaré de vuelta. Les he estado diciendo: “Recordad una cosa: caiga la sandía en el cuchillo o el cuchillo en la sandía, es siempre la sandía la que se parte en dos trozos, nunca el cuchillo. Así que cuidado con la gente de negocios”. Él tenía sus propios clientes, que ni siquiera decían a lo que venían; se sentaban y decían: “Esperaremos a que venga el viejo”.

Los negocios también se pueden hacer con honestidad, con autenticidad, con lealtad; no requieren que seas necesariamente pícaro, explotador, tramposo. Así que no preguntes por ninguna síntesis entre “llevar un negocio, continuidad, compromiso y responsabilidad”, y “estar en el momento, libertad y espontaneidad, las cuales anhela el corazón”. Escucha al corazón, porque el corazón es en definitiva el que va a decidir el calibre de tu ser, el mismísimo crecimiento de tu consciencia, y finalmente la transcendencia que os conducirá a ti y a tu consciencia más allá de la muerte. Cualquier otra cosa sería simplemente mundana. ¿En qué consiste tu constancia?; en que debido a que tu padre y tus antepasados hayan estado llevando un negocio, tú también tienes que hacerlo, de la misma manera que ellos lo han estado haciendo. ¿Estás acaso tú aquí para repetir el pasado?

¿No tienes el valor de introducir lo nuevo y dejar el pasado, y con él lo viejo y podrido, de traer una brisa fresca a tu vida y a la de aquellos que te rodean? ¿Para qué la constancia? Esa no es la cuestión… De hecho tienes que ser inconstante a cada momento, no solamente con el pasado de los demás (tus padres y antepasados) tienes que ser inconstante hasta con tu propio pasado a cada momento. El momento que se va, se va. No tienes ninguna obligación de continuarlo y cargar con el cadáver de un momento muerto.

El compromiso siempre procede de la inconsciencia. Por ejemplo, tú amas a una mujer y quieres que se case contigo, pero ella quiere que te comprometas. Y tú eres tan inconsciente…; comprometes muy fácilmente el futuro, que no está en tus manos. ¿Cómo puedes asegurar algo para mañana? El mañana no es de tu propiedad. Puede que estés aquí, y puede que no. ¿Y quién sabe qué pasará mañana? El amor que tan de repente te ha poseído puede desaparecer.

Pero casi todo hombre se compromete con su mujer: “Te amaré toda la vida”. Y la mujer también se compromete: “No solamente te amaré en esta vida sino que rezaré a Dios para que vuelvas a ser mi marido en todas las vidas”.

Pero nadie es consciente de que ni un solo momento del futuro está en sus manos. Todos los compromisos crearan problemas. Mañana, de repente, puede acabar tu vida de la misma manera que ha aparecido. Fue algo que ocurrió, no fue un acto tuyo, no lo hiciste tú. Mañana, cuando el amor haya desaparecido y encuentres tu corazón completamente marchito, ¿qué harás?

La única salida que la sociedad te deja es volverte falso, ser hipócrita. Aunque ya no haya amor, sigue aparentándolo, sigue al menos diciendo: “Te amo”. Tú sabes que tus palabras no llevan ningún significado y la mujer también se da cuenta, porque tus palabras no suenan sinceras. Y en lo que al amor se refiere, no se puede engañar a una mujer; ella tiene una tremenda sensibilidad. De hecho, cuando hay amor no hay necesidad de repetirlo. Tú lo sabes y ella lo sabe. La repetición surge solamente cuando el corazón ya no irradia amor, y lo tienes que sustituir con palabras.

Pero las palabras son muy pobres. Tus acciones estarán mostrando algo, tu rostro estará mostrando algo, tus ojos estarán mostrando algo, y tus palabras tratarán de probar justo lo opuesto. Pero el problema ha surgido porque no has sido lo suficientemente consciente para decirle a la mujer: “¿Cómo puedo yo comprometerme? Soy un frágil ser humano, no soy absolutamente consciente. La mayor parte de mi ser está en una profunda oscuridad, que yo ni siquiera conozco. No soy consciente de los deseos que tendré mañana, tampoco tú lo eres.

“Así que por favor no te comprometas a nada conmigo y yo no me comprometeré a nada contigo. Nos amaremos el uno al otro mientras el amor siga siendo auténtico y verdadero, pero en el momento en que sintamos que ha llegado el tiempo de aparentar, nos apartaremos; eso sería feo e inhumano. Simplemente aceptaremos que el amor que solía haber ya no existe y es tiempo de partir. Recordaremos todos los días y momentos hermosos que hemos pasado juntos. Permanecerán siempre frescos en nuestra memoria. Y no quiero destruirlos aparentando; tampoco quiero que tù te conviertas en una hipócrita”.

En lo que a mi gente se refiere, nunca forméis ningún compromiso. Poned bien claro que los compromisos crearán situaciones difíciles. Y pronto descubriréis que casi nunca podéis cumplirlos.

Y la responsabilidad… Se os ha cargado con la idea de la responsabilidad, que sois responsables para con vuestros padres, que sois responsables para con vuestra esposa o esposo, que sois responsables de vuestros niños, responsables para con vuestros vecinos, de que eres responsable para con la sociedad, que eres responsable para con la nación. Parece ser que solamente estás aquí para ser responsable para con todo el mundo; excepto contigo mismo. Es una situación extraña.

Nunca deberías hacer nada por deber. Haz algo porque lo amas, o no lo hagas. Entiende claramente que tu vida tiene que ser una vida de amor; y responder desde este amor es a lo que yo llamo responsabilidad. Divide la palabra en dos partes: respuesta-habilidad,* no la unas. Juntar estas dos palabras ha creado una enorme confusión en el mundo. No es responsabilidad, es respuesta-habilidad. Y el amor tiene la habilidad de responder. No hay ninguna otra fuerza en el mundo que tenga mayor capacidad para responder. Si amas, serás capaz de responder; no es una carga. El deber es una carga.

Cualquier respuesta que surja del amor será hermosa. Sin amor, la responsabilidad es fea y simplemente muestra que tienes mente de esclavo.

Así que en lo que a mí concierne, si de verdad anhelas libertad, espontaneidad, estar en el momento, no es cuestión de hacer una síntesis. Tendrás que cambiar tu actitud respecto al negocio: tu negocio tendrá que volverse tu meditación, tu sinceridad, tu verdad; tendrá que dejar de ser explotación. Tu constancia simplemente desaparece; tú traer algo nuevo a la existencia. El compromiso es absolutamente absurdo. Tú no te puedes comprometer a ti mismo porque el tiempo no está en tus manos; ni la vida está en tus manos, ni el amor está en tus manos. ¿Entonces sobre qué bases te vas a comprometer?

Cuando el hombre dice: “Te amaré para siempre”, està diciendo absolutamente la verdad; pero no es consciente de que el mañana no està bajo su control. Solamente puede hablar acerca de este momento: “Te amo ahora. En cuanto a mañana, ya veremos lo que ocurre. Ni yo estoy ligado ni tú estás ligada a mí. Si mañana de nuevo sentimos que estamos enamorados, será una gran sorpresa”.

¿Por qué cerrar tu vida con compromisos? ¿Por qué no dejarla abierta a la sorpresa?, ¿por qué no dejarla abierta a las aventuras? ¿Por qué encerrarse en una tumba? Sufres, porque empiezas a pensar: “He prometido, me he comprometido. Ya no importa si quiero cumplir la promesa o el compromiso. Mi integridad está en juego. Puedo aparentar, pero no puedo aceptar que fui un imbécil por comprometerme”.

No es cuestión de hacer una síntesis con la fidelidad y la infidelidad, con lo auténtico y lo falso. Tendrás que dejar lo falso y escuchar a tu corazón y seguirle a cualquier precio; siempre será barato. Cualquier cosa que tengas que perder, piérdela, pero si escuchas al corazón, al final tú serás el vencedor, tuya será la victoria.

sábado, 1 de julio de 2017

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD

La libertad y la responsabilidad van juntas; son dos caras de una misma moneda. Si quieres libertad, tendrás que ser responsable de todo lo que hagas. Si no quieres responsabilizarte, perderás la libertad.

Todo el mundo quiere ser libre pero nadie quiere ser responsable. Nos vamos pasando la responsabilidad de uno a otro. Y al poner responsabilidad en el otro, a la vez pierdes toda posibilidad de libertad. ¡Sé responsable! Si te has enfadado, te has enfadado; no digas: “Es por los demás o por alguna otra fuerza que me ha poseído”. No, nadie te posee.

Lo que sea que ocurra, será tu propia elección. Tú lo has elegido. Puede que no te des cuenta en absoluto de cómo lo has elegido, porque algunas veces tú quieres una cosa pero eliges otra; esto causa el problema. Tú crees que quieres una cosa y eliges otra. O elegiste lo que querías, pero el resultado fue diferente al que esperabas.

Por ejemplo, tratas de dominar a alguien; por tu propia elección. Quieres dominar a alguien, pero cuando le vas a dominar él también quiere hacer lo mismo contigo. Tratará de dominarte, y a ti no te gustará; producirá lucha, envidia, se creará un infierno. Y dirás: “Nunca quise que esto ocurriera”. Pero tú quisiste dominar a alguien, esta fue la semilla.

Busca siempre la causa. Si hay un efecto, también habrá una causa. Si en primer lugar no hubieras elegido la causa, el efecto no podría existir, no sería posible. La gente estaría dispuesta a cambiar al efecto, pero no quiere cambiar la causa. Así es la mente ordinaria, la mente estúpida.

La mente inteligente es de una cualidad totalmente diferente. Cuando no quiere algún efecto, profundiza en la causa y la abandona; ¡y se acabó el problema!

La libertad es un gran riesgo. La gente habla sobre la libertad, pero nadie realmente quiere ser libre; es pura charla. Todo el mundo quiere ser dependiente, todo el mundo quiere que algún otro se responsabilice. En libertad tú eres responsable de cada acto, de cada pensamiento, de cada movimiento. No puedes responsabilizar a los demás.

Observa a un psiquiatra freudiano, un psicoanalista: el paciente se tumba en un sofá y el psicoanalista se sienta detrás de él, para que el paciente no pueda verle. Se sienta detrás del sofá; él puede ver al paciente, pero el paciente no le puede ver a él. Algunos psicoanalistas usan hasta biombos para que el paciente sienta que no necesita guardar sus secretos.

¿Y qué ocurre, qué es lo que está ocurriendo en todas las sesiones de psicoanálisis del mundo? El paciente lo va echando todo: sobre la madre, o sobre el padre; mayormente sobre la madre. Pero no asume ninguna responsabilidad sobre sí mismo. Trata de probar que es absolutamente inocente, que todo el mundo tiene la culpa y le ha obligado a hacer lo que en principio el nunca quería hacer.

Quizás haya alguna verdad en ello, ocurre así: las madres obligan a sus hijos… las madres tratan de que sus hijas sean auténticas damas; ¡damas inglesas! Americanas no sería suficiente. De hecho, en América la figura de la dama ha desparecido, sólo hay mujeres, no damas. El padre trata de hacer de su hijo un verdadero hombre, un caballero. Así que algo de verdad habrá.

Pero cuando eres adulto y contemplas toda la escena de lo que ha ocurrido, podrías simplemente dejarlo a un lado; ¡sencillamente así! Pero tú no quieres, porque entonces serías responsable. Si ahora haces algo equivocado, siempre puedes encontrar otro responsable.

Todo el mundo tiene miedo a la libertad. Por eso en todo el mundo hay tantos niveles de esclavitud en uno mismo. Todas las personas son esclavos múltiples: son esclavos de sus padres, esclavos de las religiones, esclavos del estado, esclavos de sus vecinos; y toda clase de esclavitudes que no son visibles.

Cuando yo estudiaba en la universidad, tuve un compañero de habitación conmigo durante un año, y nunca creí que él tuviera ningún problema con el habla. Un día vino a verle su padre y comenzó a tartamudear. Esto me sorprendió y le pregunté: “¿Qué te pasa?, has estado tartamudeando desde que tu padre llegó, ya no hablas como hablabas antes”.

“Desde mi infancia él me ha estado enseñando cómo hablar, qué decir y qué no decir, con quién y cuándo hablar –dijo él-. Me ha confundido tanto que he perdido mi propia sensibilidad y he llegado a tartamudear. Yo también me sorprendí cuando llegué a la universidad: al dejar mi casa, el tartamudeo me desapareció. Y siempre que regreso a mi casa, a mi familia y a mi pueblo, el tartamudeo empieza de nuevo”.

Los niños pequeños son dependientes de sus padres, y los padres abusan de esa dependencia. Ellos saben que no te puedes revelar, que no puedes irte a ningún sitio.

Ya en mi infancia deduje lo que les hace tan autoritarios: “Quizás crean que no me puedo revelar. Quizá piensen que no podré conseguir comida si no estoy con ellos, que estaré perdido en este vasto mundo sin su protección”. Así que tuve que hacer todas esas cosas; sólo entonces entendieron que la autoridad no iba a funcionar conmigo. Desde el principio se lo dejé bien claro a mi padre: “Una cosa es cierta: si quieres que haga algo, por favor no me lo ordenes autoritariamente”.

“¿Entonces cómo te lo tengo que decir?” –preguntó él.

“Me lo tienes que pedir: “¿Por favor podrías hacer esto?” -contesté yo.

“Eso me parece excesivo. Tenerle que pedir a mi propio hijo “si por favor puede hacer esto” –replicó él.

“Tendrás que hacerlo así –le aseguré-. Si me dices: “¡Haz esto!, seré la última persona en hacerlo. Preferiré morirme de hambre antes que hacerlo. Pero si me preguntas: “¿Por favor podrías hacerlo?”, hasta escalaría el Everest; sin ningún problema. Lo haría si no se me fuerza a hacerlo. No quiero vivir mi vida como un esclavo”.

Tienes que entender una cosa: ¿qué te puede ocurrir? Como máximo te puede ocurrir la muerte. Recuerda este sencillo proverbio: espera lo mejor y estate preparado para lo peor. Entonces nadie en esta vida podría desilusionarte. Nadie podrá esclavizarte, ni física ni psicológicamente.

Un hindú es un esclavo, un cristiano es un esclavo, un mahometano también lo es; todas las religiones son esclavitudes psicológicas porque te dan el consuelo de que si las sigues, si crees, si tienes fe, no te ocurrirá nada. Te dan toda clase de estrategias para seguir siendo dependiente. Te enseñan a rezar; rezar es simplemente mendigar.

Yo no enseño oración alguna. ¿A quién ibas a rezar? Ni siquiera se lo has preguntado a la gente que te está enseñando a rezar. Al arrodillarte en el suelo de la iglesia, te estás humillando a ti mismo. Yo no estoy a favor de ninguna afirmación egoísta, pero tampoco de que ninguna humillación sea aceptada como humildad. Quiero que seáis sencillos, sin ningún ego y sin ninguna falsa humildad; claro y directo.

Y la libertad es un valor enorme, quizá el más elevado de la vida. No puede perderse por nada. Aunque la muerte sea la consecuencia; preferiría aceptar la muerte que aceptar nada que vaya en contra de mi libertad.

¿Son los demás responsables de tu esclavitud mental? No. Tú no quieres ser responsable de tus propios actos, tú no quieres ser responsable de tu forma de vivir; por eso tienes miedo a ser libre. Abandona ese miedo. Ese miedo es peor que cualquier otra cosa que te pueda ocurrir.

Yo enseño responsabilidad. Pero recuerda, no me entiendas mal, porque a vuestro alrededor toda la gente usa la palabra “responsabilidad” con un significado absolutamente diferente; de hecho, el significado que yo entiendo de la palabra responsabilidad es diametralmente opuesto.

Dicen: “Sé responsable con tus padres”. Eso no es responsabilidad, eso es esclavitud. Dicen: “Sé responsable con tu Iglesia, con tu religión, con tu fe”. Eso no es responsabilidad, eso es esclavitud. Estas son hermosas palabras para cubrir un hecho horrible: la esclavitud.

Cuando yo uso la palabra “responsabilidad”, lo hago de la forma que debería usarse. Responsabilidad significa que cualquier cosa que hagas, será tu respuesta. Si te pregunto: “¿Existe Dios?”. Y me contestas: “Sí, porque está escrito en la Biblia”, tu respuesta no es responsable. Procede de tu esclavitud cristiana.

Pero si dices: “No sé. Yo todavía no me he cruzado con él”, esta respuesta será tuya. No estarás repitiendo ningún catecismo; hindú, mahometano, budista, cristiano o judío; no. Estarás afrontando la pregunta directamente y respondiendo. Responder por ti mismo es el significado de responsabilidad.

La libertad trae la responsabilidad. La responsabilidad te ayuda a hacerte cada vez más libre. Y solamente una persona que conoce el sabor de la libertad, que conoce la belleza de la responsabilidad, merece llamarse a sí mismo ser humano; de otra forma, seréis sólo camellos y nada más.

sábado, 24 de junio de 2017

LA CONSCIENCIA COMO GUIA DE NUESTRAS ACCIONES

Sólo aquello que no puede hacerse sin consciencia es pecado. Aquello que solamente puede hacerse a través de la consciencia es virtud. Es imposible cometer un asesinato si eres consciente; si eres consciente, se vuelve absolutamente imposible ser violento. Es imposible violar, robar o torturar; si hay consciencia se vuelve imposible. Solamente cuando prevalece la inconsciencia, en la oscuridad de la inconsciencia, entran en ti toda clase de enemigos.

Buda dijo: “Si en una casa la luz está encendida, los ladrones la evitan: y si el vigilante está despierto, los ladrones ni lo intentarán”. Y si dentro de la casa hay gente hablando y moviéndose y todavía no se han dormido, los ladrones no pueden entrar, ni siquiera pensarlo.

Exactamente igual ocurre contigo: eres una casa sin luz. El estado ordinario del hombre es de funcionamiento mecánico: Homo mecanicus. Lo único que tienes de hombre es el nombre; de otra forma, eres sólo una máquina muy preparada y hábil, y cualquier cosa que hagas te saldrá mal. Recuerda, no estoy diciendo cualquier cosa; ni siquiera tus virtudes serán virtudes si eres inconsciente. ¿Cómo puede ser virtuoso cuando eres inconsciente? Detrás de tu virtud habrá un ego grande, enorme; tiene que ser así. ¡Hasta tu santidad practicada y cultivada con gran trabajo y esfuerzo será inútil! Porque no traerá consigo simplicidad, ni humildad, ni la gran experiencia de lo divino, que sólo ocurre cuando el ego desaparece. Vivirás una vida tan respetable como la de un santo, pero tan pobre como la de todo el mundo: interiormente estará podrida, interiormente será una existencia sin sentido. Esto no es vida, solamente vegetar. Tus pecados serán pecados y tus virtudes también serán pecados. Tu moralidad será inmoralidad y tu moralidad también será inmoralidad.

Yo no enseño moralidad, tampoco virtud; porque sé que sin consciencia sólo son apariencias, hipocresías. Te hacen falso. No te liberan, ni pueden liberarte. Por el contrario, te aprisionan.

Solamente una cosa es suficiente: la consciencia es la llave maestra. Abre todas las cerraduras de la existencia. Consciencia significa que vives momento a momento, alerta, consciente de ti mismo, consciente de que todo lo que pasa a tu alrededor, respondiendo momento a momento. Tú eres como un espejo, reflejas. Y reflejas tan totalmente, que de este reflejo cualquier acto que nazca será correcto, porque encajará, estará en armonía con la existencia. Realmente no surge en ti, tú no eres su realizador. Surge en el contexto total: la situación, tú y todo, estáis envueltos en ello. De esta totalidad nace el acto; no es tu acto. Tú no has decidido hacerlo de esta manera; no es tu decisión, no es tu pensamiento, no es tu carácter. Tú no lo estás haciendo: tú solamente permites que ocurra.

Como cuando caminas por la mañana temprano, antes de que el sol haya salido y te cruzas en el camino con una serpiente; y no tienes tiempo para pensar, sólo puedes reflejar. No hay tiempo para decidir qué hacer o qué no hacer. ¡Inmediatamente saltas! Recuerda la palabra “inmediato”; ni un momento que perder. Inmediatamente te apartas. Después puedes sentarte bajo un árbol y pensar en ello; en lo que ocurrió o en cómo lo hiciste; y puedes darte palmaditas en la espalda por haberlo hecho bien. Pero en realidad tú no lo has hecho, ocurrió. Ocurrió en el contexto total. Tú, la serpiente, el peligro de muerte, el instinto de la vida por protegerse a sí misma y mil y una cosa más están envueltas en ello. La situación total causó el acto. Tú fuiste sólo un medio.

Ahora podríamos decir que Dios lo ha hecho a través de ti. Esto es sólo una forma religiosa de hablar, sólo eso. El todo ha actuado a través de la parte; esto es virtud. Nunca te arrepentirás de ello.

Y este es un acto realmente liberador. Una vez que ha ocurrido, queda acabado. De nuevo eres libre de actuar; no llevarás esta acción en tu cabeza. No se volverá parte de tu memoria Psicológica; no te dejará ninguna herida. Ha sido tan espontáneo que no dejará ninguna señal. Este hecho nunca se volverá un karma. Este acto nunca dejará ni un rasguño.

El acto que se vuelve un karma no es realmente un acto, sino una reacción que viene del pasado, de la memoria, del pensamiento. Tú eres el que decide, el que elige. No procede de la consciencia, sino de la inconsciencia. Entonces, todo es pecado.

Para mí, la consciencia lo es todo. Yo os enseño a ser conscientes.

Fue Platón quien, tratando de enseñar el significado del proceso educativo, contó la parábola de la caverna. Encadenados en el interior de una, uno de los prisioneros que sólo había percibido las ilusorias sombras del mundo real fue desencadenado y liberado para viajar hasta la luz.

Al salir de la cueva, la brillantez del sol le cegó y por un momento deseó volver. Pero se dio cuenta de que la única vida auténtica para el hombre es la que vive con una visión clara de las cosas tal como son.

Y aunque estaba cegado por la luz y deseando la oscuridad, decidió dejar la cueva atrás y con ella sus sombras y su mundo de ilusiones. Pero habiendo visto, habiéndose vuelto consciente, habiendo percibido claramente, él sabía que debía volver y liberar a los otros del velo de las ilusiones que les encadenaba y aprisionaba en un mundo irreal.

El momento en que te das cuenta, no sólo se transforma tu vida: sino que además inmediatamente comienzas a funcionar de una manera nueva, empiezas a ayudar a los otros a transformarse. Porque una vez que has visto la luz de la consciencia, una vez que has salido de la cueva de la mente inconsciente, te sorprenderá que todo lo que habías conocido antes no era real, era solamente una sombra de lo real. Soñabas que era real.

Y una vez que has visto la luz, querrás compartirla. Querrás volver a la cueva y desencadenar a los otros prisioneros. Esto es lo que todos los grandes maestros han estado haciendo a través de los tiempos. Esto es lo que hizo Pitágoras. Él se liberó; salió fuera de la caverna.

Al principio te deslumbrará. Al principio, sentirás que los ojos te duelen; es el dolor del crecimiento. Por primera vez surgirá el deseo, un gran deseo de volver a la oscuridad porque te habías acostumbrado a ella. Era reconfortante. Pero una vez que has visto un poco de la realidad, no puedes regresar; ya has cruzado el punto sin retorno. Tendrás que vivir en la luz. Tendrás que aprender a absorber la luz, porque la realidad es muy luminosa. Y al experimentar lo real, la vida se vuelve religiosa. Desde la experiencia de lo real, no puedes actuar como lo hacías antes.

Tú has tratado de no ser egoísta, pero una y otra vez caes en la trampa. Has probado toda clase de sistemas para cambiarte a ti mismo, pero nada parece ocurrir jamás. Continúas igual.

Y aquí estoy yo diciendo que hay una llave muy simple: la consciencia. Pero tú no puedes creértelo. ¿Cómo puede la consciencia, sólo la consciencia ayudar cuando nada ha servido de ayuda? Las llaves son siempre muy pequeñas; las llaves no son objetos muy grandes. Una llave pequeña puede abrir un gran candado.Y ¿por qué la consciencia funciona como una llave?

La persona que está viviendo un sueño, profundamente dormida, tiene una pesadilla, la están torturando, la van a matar. Y por supuesto lucha, se defiende, tiene mucho miedo, quiere que alguien la salve, y no encuentra forma de escapar; rodeada de enemigos con las espadas en alto. La muerte parece segura. Se despierta temblando y sudando por el dolor de la pesadilla; pero todavía su respiración no es natural, sudando y temblando, comienza a reírse. Ya no hay ningún problema… el sueño ha desaparecido. Todos esos enemigos con las espadas desenvainadas no eran reales. No necesita pedir socorro; no necesita ninguna defensa. Todo era tan sólo un mundo de sombras.

Una vez despierto todo el sueño desaparece. Y en el sueño habías tratado de todas las formas posibles de protegerte y te parecía imposible. Lo mismo ocurre contigo, y con todo el mundo.

La ira es una sombra. No puedes vencer a una sombra; la avaricia es una sombra… no son realidad. La realidad es aquello que permanece después de que la consciencia haya ocurrido. Y este es el milagro: aquellos que han conocido la consciencia no saben nada de la ira o de la avaricia. No es que las hayan abandonado; ¡simplemente no las han encontrado! Cuando la luz llega, la oscuridad desaparece.

Se cuenta que lo primero que hizo Buda al iluminarse fue sonreírse y decir: “¡Es increíble! ¿Así que, ya estaba iluminado desde el principio? ¿Y todas estas cadenas y prisiones eran sólo sueños?”.

Cuando la gente le preguntaba:” ¿Qué tenemos que hacer para no enfadarnos?”, “¿Qué tenemos que hacer para no ser egoístas?”, o ¿Qué podemos hacer para no estar tan obsesionados con el sexo o con la comida?”, su respuesta siempre era la misma: “Sé consciente. Trae la consciencia a tu vida”.

Su discípulo, Ananda, escuchando una y otra vez que la receta del médico siempre era la misma para toda clase de personas, con diferentes problemas, quedaba perplejo. Dijo: “¿Qué pasa contigo? Te traen diferentes enfermedades; unos traen avaricia, otros sexo, otros gula y otros otras cosas, pero tu receta siempre es la misma”.

Y Buda dijo: “Sus enfermedades son diferentes así como la gente tiene diferentes sueños”.

Aquí estáis vosotros: si todos vosotros, los dos mil sannyasins, os durmierais habría dos mil sueños. Recuerda, no puedes invitar a nadie a compartir tus sueños; son absolutamente privados, nadie puede compartirlos contigo, ni siquiera tu esposa o marido. Así que dos mil personas tendrán dos mil sueños diferentes. Pero si vienes a mí a preguntarme cómo salir de este sueño, la medicina siempre será la misma: ¡despierta! No será diferente; la receta será siempre la misma. Lo puedes llamar consciencia, lo puedes llamar atestiguar, lo puedes llamar recordar o puedes llamarlo meditación; son todos nombres diferentes para la misma medicina.

Actúa con más consciencia.

Una vez un hombre regresaba en el tren del trabajo a su casa. Al poco rato de la salida se durmió mecido por el movimiento del tren. En algún lugar entre estaciones, de repente el tren paró en una señal de emergencia.

El hombre, despertándose repentinamente, creyó que el tren había llegado a su destino y salió corriendo por la puerta, cayéndose a la vía. Tembloroso y magullado le ayudaron a subir al vagón.

Quitándose el polvo, arreglándose la corbata y limpiándose la sangre de la nariz, exclamó: “¡Qué estúpido he sido! Mira que salir por la puerta equivocada…”, y entonces salió por la otra puerta cayendo a la vía por donde pasaba un expreso.

El único problema con el hombre es que está profundamente dormido; ¡con los ojos abiertos! Ni siquiera es consciente de que no es consciente. Tus ojos están abiertos y tú estás soñando; mil y un sueños, mil y un deseos. No estás aquí y ahora, esto significa que no estás consciente. Estás en el pasado, en la memoria; eso es un sueño. O estás en el futuro, en la imaginación; que también es un sueño.

Estate aquí y ahora.

Si el pasado está ahí, no eres consciente. Si el futuro está ahí, no eres consciente. La consciencia significa presencia en el presente. Estate aquí en este momento. Si un solo pensamiento entra en tu interior, no estarás siendo consciente. Estar en el proceso del pensamiento es estar dormido. No estar en él es estar despierto.

Y es esa pureza cristalina de estar aquí, de estar ahora… ¿cómo puedes cometer un pecado? En esta claridad, el ego desaparece, y es el ego el que trae toda clase de problemas a la vida. El ego es violento. Y si tratas de ser humilde, puedes volverte humilde, pero el ego continuará escondido detrás de tu humildad. A no ser que te hagas consciente, el ego continuará jugando nuevos juegos. Los juegos cambiarán; te puedes cambiar de una celda de la prisión a otra, eso es todo, pero no te saldrás de ella.

La única forma de salirte de la prisión es estar absolutamente alerta. En este estado de alerta de cristalizas, en este estado de alerta te centras. Y ese mismo centrarse te conduce al propio centro de la realidad y esta experiencia es tan maravillosa que no puedes seguir siendo ladrón; porque consigues todo lo que necesitas, todo lo que siempre has deseado. De hecho, nunca habías pedido tanto como te está llegando por sí solo. ¿A quién le gustaría ser ladrón? ¿Para qué?

¿A quién le gustaría ser asesino? ¿Para qué? Ya no puedes ni imaginarte asesinar porque ahora sabes que nada puede ser asesinado; ¡todo es eterno! Es un esfuerzo inútil. No se puede matar nada. Como mucho le podrás quitar los ornamentos, pero el ser interior permanece. Una vez que, a la luz de la consciencia, hayas visto tu propio ser interior, habrás visto el ser de todo. Es la eternidad. La muerte es una falsedad. La muerte ocurre solamente en sueños, no de verdad, no en la realidad.

¿Cómo puedes violar cuando eres consciente? La consciencia trae un tremendo amor en su despertar, una persona amorosa no puede violar. La violación sólo es posible cuando no se conoce el amor. Y recuerda, los violadores no son los únicos que violan: tu puedes ser un buen marido, o una buena esposa, casados legalmente y todo, pero puede que vuestra relación no sea otra cosa que una simple violación. Si eres inconsciente no puedes hacer otra cosa; tu relación será la de un violador. Puede que estés violando de una forma legal, autorizado, aceptada por la sociedad, pero eso no lo cambia. Si tu esposa hace el amor contigo porque es su deber de hacerlo con su marido, porque tú así lo quieres, es una violación. Si ella no está realmente en el acto, es violación. Ella está solamente cumpliendo con sus deberes. Si haces el amor con tu mujer y no estás presente en ese momento, es violación. Tu esposa te está violando; tú la estarás violando a ella.

El amor es solamente amor cuando es meditativo. El amor es solamente amor cuando hay una gran consciencia por ambos lados. Dos ahoras encontrándose, dos aquíes encontrándose; dos presencias diluyéndose en la una en la otra; entonces es amor, entonces tiene una cualidad espiritual.

Pero tú has aprendido cómo vivir sin consciencia. Sabes cómo moverte sin consciencia; conoces las puertas de tu casa y sus habitaciones, y te has familiarizado con toda clase de habilidades… Puedes conducir hasta la oficina y volver, sin ninguna necesidad de ser consciente. Puedes seguir haciendo todas estas cosas mecánicamente.

Todos los pecados surgen de esta mecanicidad. Tu vida se vuelve un infierno. Infierno simplemente significa no estar en el presente, y paraíso significa estar en el presente.

El estado de tu mente tiene que ser transformado totalmente, este es el significado de la consciencia. Estás o en el pasado o en el futuro; esto sólo significa que estás en la mente. ¡Sal de la mente! Regresa al presente… Cuando estás en el presente, no eres parte de la mente. Entonces cada acto posee una tremenda claridad, porque entonces eres un espejo. Y el espejo no estará cubierto de polvo porque no habrá pensamientos.

Esto es todo lo que yo enseño: cómo ser consciente; cómo ser, sin pensamientos. Y entonces la vida empieza a cambiar por si misma. Yo no predico el pacifismo. En muchos paìses se ha predicado el pacifismo durante siglos y la gente no es en absoluto pacífica.

En cada país, de cualquier manera, surge la violencia; cualquier excusa es buena. Queman autobuses y matan gente, la policía dispara. ¡Cada día! Ya ni siquiera es noticia: no es nada nuevo, ¿cómo va a ser noticia? Puedes estar seguro de que esto estará ocurriendo en un lugar u otro de este mundo.

Alguien ha preguntado: ¿por qué hay tanta violencia pública en la India? Se debe a las enseñanzas de la no-violencia. Durante cinco mil años se ha enseñado a la gente a no ser violenta; y han aprendido el truco de aparentar. Y lo único que ha ocurrido es que han reprimido su violencia. Están sentados sobre volcanes; cualquier excusa, por pequeña que sea, desencadena la violencia. Entonces se esparce como el fuego.

Siempre que hay disturbios entre hindúes y mahometanos, puedes ver el verdadero rostro de la gente de este país: asesinos. Y hace sólo unos días, el hindú rezaba en el templo y el mahometano en la mezquita; uno leía los Vedas y el otro leía el Corán; ambos parecían tan piadosos… Espera que vengan los disturbios, y toda esa devoción simplemente se evaporará, como si nunca antes hubiera existido, todos estarán dispuestos a matar, a violar… dispuestos a cualquier cosa.

Esta violencia entra en erupción una y otra vez en este país debido a sus enseñanzas, enseñanzas erróneas basadas en la represión. Siempre que reprimes algo, volverá a brotar una y otra vez.

Yo enseño consciencia, no represión. Por eso no hablo acerca de la no violencia. Yo no digo: “No seas violento”. Solamente digo “¡Estate alerta, sé consciente!”. Lo que sea que hagas, hazlo con tal cuidado, tan meditativamente, que estés totalmente ahí, en ello, envuelto; que no solamente sean gestos vacíos. Tu presencia está aquí; y esta misma presencia conlleva un cambio alquímico. Nunca reprimas, nunca te sentarás sobre un volcán. Y cuanto más consciente te vuelvas, más silencio alcanzará tu vida, más paz, más amor. Estas son consecuencias de la consciencia.

sábado, 17 de junio de 2017

LO CORRECTO Y LO INCORRECTO

Has lo que quieras hacer, haz lo que tus cualidades intrínsecas deseen hacer. No escuches a las escrituras, escucha a tu propio corazón; esa es la única escritura que yo receto. Sí, escucha muy atentamente, muy conscientemente, nunca te equivocarás. Escuchando empezarás a moverte en la dirección correcta, sin ni siquiera pensar en qué es lo correcto y qué es lo erróneo.

Para la nueva humanidad todo el arte consistirá en el secreto de escuchar al corazón conscientemente, alerta, atentamente. Síguelo por cualquier medio y ve donde te lleve. Sí, algunas veces te llevará al peligro; pero entonces recuerda, esos peligros son necesarios para hacerte madurar. Algunas veces hará que te pierdas; pero recuerda de nuevo, esas veces que te pierdes son parte del crecimiento. Caerás muchas veces. Levántate otra vez, porque es así como uno se hace fuerte, cayendo y levantándose de nuevo. Es así como uno se vuelve íntegro.

Pero no sigas reglas impuestas desde fuera. Ninguna regla impuesta puede ser buena, porque las reglas han sido inventadas por la gente que quiere manejarte. Sí, algunas veces también ha habido grandes personas iluminadas en este mundo; un Buda, un Jesús, un Krishna, un Mahoma. Ellos no le han dado reglas al mundo, le han dado su amor. Pero tarde o temprano los discípulos se reúnen y empiezan a crear códigos de conducta. Una vez que el maestro se ha ido, una vez que la luz se ha ido, se quedan en una profunda oscuridad y empiezan a buscar a tientas ciertas reglas a seguir, porque la luz que podían ver ya no está. Ahora tendrán que depender de las reglas.

Lo que Jesús hacía era el susurro de su propio corazón, pero lo que los cristianos están haciendo no es el susurro de su propio corazón. Son imitadores, y en el momento que imitas insultas a tu humanidad, insultas a tu Dios.

Nunca seas un imitador, sé siempre original. No te conviertas en una fotocopia.

Lo que está bien para un Buda puede que no esté bien para ti. Fíjate lo diferente que es Krishna de Buda. Si Krishna hubiera seguido a Buda hubiéramos perdido uno de los hombres más maravillosos de esta Tierra. O si Buda hubiera seguido a Krishna, hubiera sido tan sólo un pobre espécimen. Imagínate a Buda tocando la flauta: hubiera molestado el sueño de mucha gente, él no era un flautista. Imagínate a Buda bailando; ¡parecería tan ridículo, tan absurdo!

Pero lo mismo ocurría en el caso de Krishna. Sentado bajo un árbol sin flauta, sin corona de plumas de pavo real y sin su precioso ropaje, simplemente sentado como un mendigo bajo un árbol con los ojos cerrados, sin nadie bailando a su alrededor, sin danza, sin canciones, Krishna tendría un aspecto muy pobre, estaría muy empobrecido.

Buda es Buda, Krishna es Krishna, y tú eres tú. Y tú no eres de ninguna manera menos que cualquiera. Respétate a ti mismo, respeta tu propia voz interior y síguela. Y recuerda, yo no te garantizo que siempre te lleve hacia lo correcto. Muchas veces te hará equivocar, porque para llegar a la puerta correcta uno tiene que llamar antes a muchas puertas equivocadas. Así es como es. Si de repente te das de narices contra la puerta correcta no te sería posible reconocer que es la correcta…

Así que recuerda, a fin de cuentas no se malgasta ningún esfuerzo, todos los esfuerzos contribuyen al clímax definitivo de tu crecimiento. Así que no lo dudes, no te preocupes demasiado por equivocarte. Ese es uno de los problemas; a la gente se le ha enseñado que no debe equivocarse nunca, y por eso se vuelven tan dubitativos, tan miedosos, tan aterrados a equivocarse, que se quedan atascados. No se pueden mover, algo erróneo podía ocurrir. Así que se vuelven como rocas, pierden todo movimiento.

Lo que yo enseño es: comete cuantos errores te sea posible, recordando sólo una cosa; no cometas el mismo error de nuevo. Y estarás creciendo.

No existe tal cosa como lo correcto y lo incorrecto, porque algunas cosas puede que sean correctas en este momento y no serlo en el siguiente. Algunas cosas pueden ser incorrectas hoy y no serlo mañana.

Lo correcto y lo incorrecto no son dos entidades fijas, no son etiquetas que puedas poner sobre las cosas, “esto es correcto” y “esto es incorrecto”. Pero esto es lo que se ha estado haciendo hasta ahora. La gente ha decidido qué es lo correcto y qué no lo es. Y por haberlo decidido, ha guiado mal a toda la humanidad.

Manu se decidió en una dirección: lo que él pensó que era correcto se convirtió en lo correcto para millones y millones de hindúes durante miles de años. ¡Es tan estúpido, tan increíble! ¿Cómo puede continuar la gente siguiendo a Manu durante cinco mil años? Todo lo demás ha cambiado. Si Manu regresara no podría reconocer al mundo en absoluto; todo ha cambiado. Pero la mente hindú continúa siguiendo las categorías que Manu fijó.

Todavía después de cinco mil años, hay millones de personas en la India que no son tratadas como personas. No sólo no se las trata como a personas; ni siquiera se las trata como al ganado. Hasta las vacas son mucho más importantes que las personas. Las vacas son adoradas, son sagradas, y a los intocables, los Sudras, los rechazados (rechazados por Manu, hace cinco mil años), se les quema.

Y hasta un hombre como Vinoba Bhave está dispuesto a hacer un ayuno si no se para completamente la matanza de vacas en este país, si no se para totalmente. Pero mantiene un silencio absoluto, no dice ni una sola palabra, acerca de los intocables que se están matando, que son quemados vivos, sus mujeres violadas y sus hijos asesinados y descuartizados. Pueblos de intocables, pueblos enteros han sido borrados de la Tierra, y Vinoba Bhave no se le ocurre ayunar. ¿A quién le preocupan los intocables? No son parte de la humanidad, no son seres humanos. Las vacas tienen que ser salvaguardadas, porque Manu adora a la vaca.

Puede que haya sido lo correcto en ese momento, yo no estoy en contra de Manu, estoy en contra de los estúpidos seguidores de Manu. Puede que en esos tiempos fuera lo correcto, porque la vaca era muy, muy importante, era el centro de toda la economía; particularmente de la economía india que estaba basada en la vaca. Era una sociedad agrícola y la vaca era fuente de muchas cosas: los toros, los bueyes, el estiércol, la leche; era inmensamente importante, era perfectamente correcto salvaguardarlas. Pero ahora el mundo vive de una forma muy diferente. Manu vivía en un mundo muy pequeño; ahora tenemos que pensar en toda la Tierra, no es una pequeña secta lo que está en cuestión. Pero una vez que ha sido fijado lo correcto, la gente lo sigue ciegamente; hasta ahora siempre ha sido así.

Por ejemplo, en los diez mandamientos Moisés dice: “No adoraréis a otro Dios que al Dios verdadero. No levantaréis ídolos del Dios verdadero y no adoraréis otros dioses”. Era un mundo totalmente diferente; han pasado tres mil años. De hecho, en esos diez mandamientos no hay ni un solo mandamiento que diga algo acerca de los ateos. Dice: “No adoraréis a ningún otro Dios”. No dice: “No seas incrédulo de Dios”, porque no había incrédulos. El ateísmo no estaba en el ambiente en absoluto.

Ahora lo fundamental sería enseñar a la gente cómo dejar de ser ateos, porque el ateísmo es muy popular. Casi la mitad de la Tierra es atea, y la otra mitad es sólo formalmente creyente. Ahora el mandamiento más fundamental debería ser: “No seas ateo, no seas incrédulo, no seas dubitativo”. Ahora la confianza debería ser la enseñanza más fundamental que ofrecer a la gente.

Cuando cambian los tiempos cambia lo correcto y lo incorrecto. Y puedes verlo en tu propia vida; cada día las cosas son diferentes, y tú sigues aferrado a tus ideas fijas. El hombre que vive con ideas fijas vive una vida muerta. Nunca es espontáneo ni tiene una relación correcta con la situación dada. Nunca es capaz de dar una respuesta; funciona desde sus viejas conclusiones que ya no son relevantes, no ve la situación misma.

Así que en lo que a mí respecta no existe tal cosa como lo correcto y lo incorrecto. ¿Entonces qué enseño yo? Enseño consciencia: no a etiquetar ni a categorizar. Enseño consciencia. Te enseño a estar completamente consciente en cada situación, y a actuar desde tu consciencia. O, en otras palabras puedo decir: cualquier acción que ocurra a través de la consciencia será correcta; cualquier acción que ocurra a través de la inconsciencia será incorrecta.

Pero fíjate en el énfasis. El énfasis no está en la acción en sí misma, el énfasis está en el origen; consciencia o inconsciencia. Si actúas totalmente consciente, hagas lo que hagas será correcto. Si te mueves mecánicamente y haces las cosas inconscientemente como si fueras un sonámbulo, entonces lo que sea que hagas será incorrecto.

La consciencia es lo correcto, la inconsciencia lo incorrecto. Pero si vas a los sacerdotes, te enseñarán qué es lo correcto y qué no lo es. No te darán una visión propia, te darán categorías muertas. No te darán luz, para que tú puedas ver qué hacer o qué no hacer en cada situación; quieren que dependas de ellos. No te darán una visión de las cosas, para que seas siempre dependiente. Te dan muletas pero no hacen que camines sobre tus piernas.

Evita a los sacerdotes. De hecho, cuando vas a cualquier clase de experto, todo su esfuerzo consiste en cómo hacerte dependiente de ellos.

La estrella de una exitosa obra de Broadway estaba visitando unos amigos y la conversación derivó, como de costumbre, hacia la psiquiatría. “Debo decir –dijo la anfitriona- que creo que mi analista es el mejor del mundo; no te puedes imaginar lo que ha hecho por mí. Deberías probarlo”.

“Pero yo no necesito análisis –dijo la estrella-. Yo no podría ser más normal. A mí no me pasa nada”.

“Pero él es maravilloso –insistió su amiga-. Él te encontrará algo”.

Hay gente que vive de encontrarte algo que esté mal. No pueden aceptarte como eres; te darán ideales, ideas, ideologías, y te harán sentirte culpable y harán que te sientas inútil, sucio. Te harán sentirte tan censurable a tus propios ojos, que te olvidarás totalmente de la libertad.

De hecho empezará a darte miedo la libertad, porque pensarás que eres malo, que estás equivocado; y si eres libre, harás algo mal, así que será mejor que sigas a alguien. Los sacerdotes dependen de ello, los políticos dependen de ello. Te dicen qué es correcto y qué no lo es, ideas fijas, entonces seguirás sintiéndote culpable toda la vida.

Yo os digo: no hay nada correcto y nada incorrecto. No quiero que dependáis de mí, no os doy ideas fijas. Simplemente os doy indicaciones, pistas, que tienen que ser desarrolladas por vosotros. Y la pista que os doy es la consciencia. Hazte más consciente, y ese es el milagro…

Si estás enfadado, el sacerdote dirá que la ira es mala, no te enfades. ¿Qué vas a hacer? Puedes reprimir la ira, te puedes sentar sobre ella, puedes tragártela, literalmente, pero entrará en ti, dentro de tu sistema. Trágate la ira y te saldrá una úlcera de estómago. Trágate la ira y antes o después te saldrá un cáncer. Trágate la ira y de ahí te surgirán mil y un problemas, porque la ira es veneno. ¿Pero qué vas a hacer? Si la ira es mala, tendrás que tragártela.

Yo no digo que la ira sea mala, yo digo que la ira es energía, pura energía, energía hermosa. Cuando surja la ira, sé consciente de ella, y si eres consciente te sorprenderás; prepárate para una sorpresa, puede que la más grande de tu vida: que al volverte consciente, la ira desaparece. La ira se transforma, se vuelve pura energía; la ira se convierte en compasión, la ira se convierte en perdón, la ira se convierte en amor. Y no necesitarás reprimir, no te atosigará ningún veneno. Y no estarás furioso, así que no harás daño a nadie. Ambos estaréis a salvo: el otro, el objeto de tu ira, estará a salvo, y tú estarás a salvo. Antes, o sufría el objeto, o sufrías tú.

Lo que os estoy diciendo es que no hay necesidad de que nadie sufra. Simplemente sé consciente, deja que la consciencia esté presente. Si surge la ira, será consumida por la consciencia. No se puede estar furioso con consciencia, no se puede ser egoísta con consciencia y no se puede ser envidioso con consciencia. La consciencia es la llave dorada.

sábado, 10 de junio de 2017

LA OBSERVACIÒN Y LA NO MENTE

La meditación abarca un gran peregrinaje. Cuando yo digo “meditación es observación”, es el principio de la meditación. Y cuando digo “meditación es no-mente”, es la conclusión del peregrinaje. La observación es el principio, la no-mente es la culminación. La observación es el método para alcanzar la no-mente. Naturalmente sentirás que la observación es más fácil; está más cerca de ti.

Pero la observación es sólo la semilla, luego viene un largo período de espera. No sólo de espera, también de confianza, en que la semilla va a germinar, se va a convertir en un arbusto; un día llegará la primavera y el arbusto florecerá. No-mente es la última etapa del florecimiento.

Sembrar la semilla por supuesto que es muy fácil; está en tu mano. Pero traer las flores está más allá de ti. Puedes abandonar la tierra, pero las flores vendrán por sí solas; no puedes hacer nada para forzarlas a venir. La primavera está más allá de tu alcance; pero si la preparación es perfecta, la primavera llega; eso está totalmente garantizado.

La observación es el camino y tú estás empezando de vez en cuando a sentir momentos sin pensamientos. Esos son instantes de no-mente; pero solamente duran un momento.

Recuerda una ley fundamental: lo que puede existir por un solo momento también se puede volver eterno. No se te dan dos momentos juntos, es siempre sólo un momento. Y si puedes transformar un momento en un estado sin pensamientos, estás aprendiendo el secreto. Entonces no hay obstáculos, no hay razón por la que no puedas cambiar el siguiente momento, el cual también vendrá sólo, con el mismo potencial, con la misma capacidad.

Si conoces el secreto, tienes la llave maestra que puede abrir cada momento a un vislumbre de no-mente. No-mente es la etapa final, donde la mente desaparece para siempre y ese espacio sin pensamientos se convierte en tu realidad intrínseca. Si estos espacios llegan, te muestran que estás en el camino correcto y usando el método adecuado.

Pero no seas impaciente. La existencia necesita de una inmensa paciencia. Los supremos misterios se abren sólo para aquellos que tienen una inmensa paciencia.

Esto me recuerda…

En el antiguo Tíbet era costumbre, respetable, que cada familia contribuyera al gran experimento de la expansión de la consciencia. Así que el primogénito de cada familia era entregado al monasterio para ser formado en meditación. Quizá ningún otro país haya hecho tan extenso experimento en la consciencia.

La destrucción del Tíbet a manos de la China comunista es una de las mayores calamidades que le ha podido ocurrir a la humanidad. No es tan sólo cuestión de un pequeño país, es una cuestión de un gran experimento que estuvo en proceso durante siglos en el Tíbet.

Al niño se le entregaba a los monasterios cuando aún era muy pequeño, a los cinco o seis años de edad como mucho. En el Tíbet se sabía que los niños podían aprender a observar mejor que los adultos: el adulto ya está totalmente maleado; el niño es inocente, la pizarra de su mente está vacía, así que enseñarles el vacío es mucho más fácil.

Pero la admisión de un niño en el monasterio era muy difícil, particularmente para un niño pequeño. Esto me recuerda un caso… voy a contar sólo uno; habrá habido cientos de casos como este. Tiene que ser así.

Un niño pequeño, de seis años de edad, se marchaba. Su madre lloraba, porque la vida de un niño pequeño en un monasterio iba a ser muy dura. El padre le dijo al niño: “No mires atrás”. El honor de nuestra familia está en juego. Jamás en toda la historia de nuestra familia ni un solo niño ha vuelto la vista atrás. Cualquiera que sea la prueba de admisión al monasterio, incluso si tu vida está en peligro, no mires atrás. No pienses en mí o en tu madre y sus lágrimas.

“Te estamos mandando al mayor experimento de la consciencia humana con gran alegría, aunque la separación sea dolorosa. Pero sabemos que superarás todas las pruebas; llevas nuestra sangre, y por supuesto mantendrás el honor de nuestra familia”.

El pequeño iba a caballo con un sirviente. Un tremendo deseo surgió en su interior al llegar al recodo del camino, una última mirada a su casa, a su jardín. El padre estaría todavía allí, la madre seguiría llorando… pero él recordaba lo que el padre le había dicho: “No mires atrás”.

Y no miró atrás. Con lágrimas en los ojos, él giró con el camino. Ahora ya no podría ver su casa, y nunca se sabe cuándo la volvería a ver; quizá pasarían años y años hasta que pudiera volver a ver de nuevo a su padre, a su madre y a su familia.

Llegó al monasterio. En la puerta del monasterio se encontró con el abad que le recibió amablemente, como si de un adulto se tratara, inclinándose ante él como se inclinaría ante un abad, y le dijo: “Tu primera prueba consiste en estar sentado a la puerta con los ojos cerrados hasta que seas llamado”.

El pequeño se sentó a la puerta, allí fuera, con los ojos cerrados. Pasaron las horas… y no podía ni moverse. Las moscas se posaban sobre su nariz, pero no podía ni espantarlas. Debía estar a la altura de la dignidad que el abad le había mostrado. Ya no pensaba como un niño; era tan respetado…, tenía que satisfacer las aspiraciones de su familia y las expectaciones del abad.

Pasó todo el día, e incluso otros monjes del monasterio empezaron a sentir pena por el niño. Hambriento, sediento… simplemente esperando. Empezaron a sentir que a pesar de ser pequeño este niño tenía un gran coraje.

Finalmente, al ponerse el sol, habiendo ya pasado todo el día, el abad hizo pasar al niño y le dijo: “Has pasado la primera prueba, pero habrá muchas más en adelante. Respeto tu paciencia, siendo un niño tan pequeño has permanecido inmóvil, no has abierto los ojos. No perdiste el coraje, confiaste en que a su debido tiempo serías llamado”.

Y entonces pasó diez años formándose en el arte de observar. Al niño no se le permitía ver a sus padres hasta quizá diez o veinte años después. Pero el criterio era que hasta que no hubiera experimentado el estado de no-mente, no se le permitiría ver a sus padres y su familia de nuevo. Una vez que alcanzara ese estado, podría volver al mundo. Entonces no habría ningún problema.

Una vez que un hombre está en el estado de no-mente, nada le contradice de su ser. No se le puede hacer daño. No surge nada en él: ni ataduras, ni avaricia, ni envidia, ni ira. No hay mayor poder que el poder de la no-mente; la no-mente es un cielo absolutamente abierto, sin una nube.

Hay una ley intrínseca: los pensamientos no tienen vida propia. Son parásitos; viven de tu identificación con ellos. Cuando dices: “Estoy furioso”, estás vertiendo energía vital en la ira, porque te estás identificando con ella.

Pero cuando dices: “Estoy observando la ira aparecer en la pantalla de mi mente, dentro de mí”, ya no le estás dando vida o energía alguna a la ira. Te será posible verlo porque no estarás identificado; la ira es absolutamente impotente, no causa ningún impacto en ti, no te cambia, no te afecta. Está absolutamente vacía y muerta; pasará y dejará el cielo limpio y la pantalla de tu mente vacía.

Poco a poco empiezas a salirte de tus pensamientos. Ese es todo el proceso de atestiguar y observar. En otras palabras (George Gurdjieff solía llamarlo desidentificación), ya no te identificas con tus pensamientos; si estás simplemente distante y lejano, indiferente, como si se tratara de los pensamientos de cualquier otro. Has roto tu conexión con ellos. Sólo entonces puedes observarlos.

La observación necesita una cierta distancia. Si te identificas no hay distancia, están demasiado cerca. Es como si estuvieras poniendo el espejo demasiado cerca de tus ojos: no puedes ver tu cara. Se necesita una cierta distancia; sólo entonces puedes verla en el espejo.

Si los pensamientos están demasiado cerca de ti, no puedes observar. Te quedas impresionado y teñido por ellos: la ira te pone furioso, la avaricia te hace avaro, la lujuria te hace lujurioso, porque no hay distancia en absoluto. Están tan cerca que no tienes más remedio que pensar que tú y tus pensamientos sois uno.

La observación destruye esta unidad y crea una separación. Cuanto más observas, mayor es la distancia. Cuanto mayor es la distancia, menor es la energía que tus pensamientos reciben de ti. Y ellos no tienen ninguna otra fuente de energía. Pronto empezarán a morir, a desaparecer. En los momentos en que desaparezcan, tendrás los primeros destellos de no-mente.

Y una vez que vayas por el camino correcto, tu felicidad, tus preciosas experiencias se harán más y más profundas, se expandirán más y más, tendrán nuevos matices, nuevas flores, nuevas fragancias.

La gente no conoce ni una pequeña pausa. Sus pensamientos siempre van a cien por hora, pensamientos tras pensamientos, el tráfico continúa, estés despierto o dormido. Lo que llamas sueños no son otra cosa que pensamientos en forma de imágenes… porque la mente inconsciente no conoce el lenguaje alfabético. No hay escuela, ni instituto que enseñe el lenguaje inconsciente.

El inconsciente es muy primitivo, es como un niño pequeño. ¿Te has fijado en los libros para niños? Si quieres enseñar a un niño, primero tienes que hacer un dibujo grande. Así que en los libros para niños verás dibujos, dibujos con colores y un texto muy corto. El niño tiene más interés en los dibujos: es primitivo, entiende el lenguaje de las imágenes.

Poco a poco va asociando las imágenes con el lenguaje; siempre que ve una manzana él sabe que es “una manzana”. Y empieza a aprender que bajo la imagen de la manzana hay una palabra que la describe. Él está interesado en la manzana, pero la palabra “manzana” se le va asociando lentamente. Cuando el niño crece, las imágenes se vuelven más pequeñas y el texto aumenta. Para cuando entre en la universidad, las imágenes habrán desaparecido por completo del libro; sólo quedará texto.

Esto me recuerda deciros que la televisión ha hecho retroceder a la humanidad a un estadio primitivo, la gente vuelve otra vez a mirar las imágenes. Hay un peligro en el futuro; es obvio que la gente ya ha dejado de leer la gran literatura. ¿Quién se molesta en leer, cuando puedes ver una película en TV? Este es un fenómeno peligroso, porque hay cosas que no pueden ser reproducidas en imágenes. El peligro radica en que la gente empezará a olvidar el lenguaje, su belleza y su magia, y se volverán primitivos de nuevo, mirando la televisión. Ahora el americano medio ve siete horas y media de televisión al día. Esto va a destruir algo que hemos conseguido con gran esfuerzo. Ahora bien, no puedes esperar que este hombre que ve siete horas y media de televisión al día, lea a Shakespeare, Kalidas, Rabrindanath Tagore, Hermann Hesse o Martin Buber o Jean-Paul Sastre. Cuando mejor es la literatura, menos posibilidades hay de ponerla en imágenes.

Las imágenes están llenas de color, son excitantes, te atraen, pero no tienen comparación con el lenguaje. El futuro debe ser protegido de muchas cosas. Las computadoras pueden destruir el sistema de memoria de la gente, porque no será necesario. Podrás llevar en el bolsillo una computadora del tamaño de un paquete de cigarrillos que contenga todo lo que tú necesites saber en todo momento. Entonces no habrá necesidad de tener tu propia memoria; con tan sólo pulsar un botón la computadora te dará cualquier información que precises.

Las computadoras pueden destruir todo el sistema de memoria de la humanidad, el cual ha sido desarrollado durante siglos con gran esfuerzo. La televisión puede hacer desaparecer toda la gran literatura y la posibilidad de que personas como Shelley o Byron vuelvan a nacer en el mundo. Son grandes inventos pero nadie ha profundizado en sus implicaciones. Reducirán a toda la humanidad a un retraso mental.

Lo que estás sintiendo es una gran señal de que estás en el camino correcto. Para el buscador es siempre una cuestión fundamental si está o no en el camino correcto. No hay seguridad, ni certeza, ni garantía. Todas las dimensiones están abiertas; ¿cómo vas a elegir la correcta?

Estas son las vías y criterios de cómo uno puede elegir. Si vas por cualquier camino, con cualquier metodología, y te trae alegría, más sensibilidad, más atención y un sentimiento de inmenso bienestar; significa que estás en el camino correcto. Si te vuelve más miserable, más furioso, más ególatra, más egoísta, más lujurioso; esos son indicios de que vas por un camino erróneo.

En el camino correcto tu felicidad crecerá más y más cada día y tus experiencias de hermosos sentimientos… se volverán tremendamente psicodélicos, más coloridos; con colores que nunca has visto en el mundo, fragancias que nunca antes has experimentado. Entonces puedes andar por el camino sin ningún miedo a equivocarte.

Estas experiencias internas te mantendrán siempre en el camino correcto. Recuerda, si van creciendo, significa que te estás moviendo. Ahora tan sólo tienes unos pocos momentos sin pensamientos. No es algo fácil de lograr; es un gran logro, porque la gente en toda su vida no conoce ni siquiera un momento en el que no haya pensamientos.

Estos pequeños momentos crecerán.

A medida de que te vayas centrando y te vayas haciendo más y más atento, esos momentos irán creciendo. Y no está lejos el día (si sigues adelante sin mirar atrás, sin desviarte) en el que sentirás por primera vez que los espacios se han hecho tan grandes que han pasado horas sin que surja ni un solo pensamiento. Entonces tendrás mayores experiencias de no-mente.

El último logro es estar rodeado de no-mente las veinticuatro horas del día.

Eso no quiere decir que no puedas usar la mente; eso es una falacia que han propagado aquellos que no saben nada acerca de la no-mente. No-mente no quiere decir que no puedas usar la mente; simplemente quiere decir que la mente no te puede usar a ti.

No-mente no significa que se destruye la mente. No-mente simplemente significa que la mente se pone a un lado. Puedes ponerla en acción en cualquier momento que necesites comunicarte con el mundo. Será tu sirvienta. Ahora mismo es tu ama. Aún cuando estás solo continúa: bla-bla-bla, bla-bla-bla; y no puedes hacer nada, estás totalmente desvalido.

No-mente simplemente significa que se ha puesto a la mente en su sitio. Como sirvienta, es un gran instrumento; como ama, es un desastre. Es peligrosa; destruirá toda tu vida.

La mente es sólo un medio para cuanto te quieras comunicar con los demás. Pero cuando estás solo, no la necesitas. Así que cuando quieras usarla, puedes usarla. Y recuerda una cosa más; cuando la mente permanece en silencio durante horas, se refresca, se rejuvenece, se vuelve más creativa, más sensible, a través del descanso.

Las mentes de las personas corrientes empiezan alrededor de los tres o cuatro años de edad, continuando durante setenta u ochenta años sin descanso. Naturalmente no pueden ser muy creativas. Están profundamente cansadas; y cansadas de tanta basura. Millones de personas en el mundo viven sin ninguna creatividad; la creatividad es una de las experiencias más maravillosas. Pero sus mentes están tan agotadas… no están en un estado de energía desbordante.

El hombre de no-mente mantiene la mente en reposo, llena de energía, inmensamente sensible, lista para pasar a la acción en el momento que le sea ordenado. No es por casualidad que las palabras de las personas que han experimentado la no-mente tienen cierta magia en sí mismas. Cuando usan sus mentes, tienen un carisma, tienen una fuerza magnética. Tienen la tremenda espontaneidad y frescura de las gotas de rocío por la mañana temprano antes de que salga el sol. La mente es el medio de expresión y creatividad más desarrollado de la naturaleza.

Así que en el hombre de meditación (o en otras palabras, en el hombre de no-mente) hasta la prosa se transforma en poesía. Sin esfuerzo alguno, sus palabras se llenan de tal autoridad que no necesitan argumentos; se vuelven sus mismos argumentos. La fuerza que llevan se convierte en una verdad evidente por sí misma. No necesitan ningún apoyo de la lógica o de las escrituras. Las palabras del hombre de no-mente tienen una certeza intrínseca en sí mismas. Si eres capaz de recibir y escuchar, sentirás en tu corazón esa verdad evidente en sí misma.

Mira a través de los siglos. Gautama Buda nunca ha sido contradicho por ninguno de sus discípulos; tampoco Mahavira o Jesús. Había algo en sus palabras, en su sola presencia, que te convencía. Sin esfuerzo alguno por convertirte, te convertían. Ninguno de los grandes maestros ha sido misionero; nunca han tratado de convertir a nadie, pero han convertido a millones.

Es un milagro; pero el milagro consiste en una mente en reposo, en una mente que está siempre llena de energía y que se usa sólo de vez en cuando.

Cuando os hablo, tengo que usar la mente. El resto del día, cuando estoy sentado en mi habitación, me olvido absolutamente de la mente. Soy tan sólo un puro silencio… y mientras, la mente descansa. Los únicos momentos en los que uso la mente es cuando os hablo. Cuando estoy solo, estoy absolutamente solo, y no hay necesidad de usar la mente.

La meditación conduce con toda seguridad a la no-mente, igual que todos los ríos van hacia el océano sin ningún mapa, sin guía alguna. Todos los ríos son excepción al final llegan al océano. Toda meditación, sin excepción, al final llega al estado de no-mente.

Pero naturalmente, cuando el Ganges vaga por los Himalayas entre montañas y valles, no tiene idea de lo que es el océano, no puede concebir la existencia del océano; pero va hacia el océano, porque el agua posee la capacidad intrínseca de encontrar siempre el nivel más bajo. Y el océano es el nivel más bajo… así que los ríos nacen en los picos de los Himalayas e inmediatamente buscan los niveles más bajos, y al final no tienen más remedio que encontrar el océano.

El proceso de meditación es justo lo opuesto: se mueven hacia los picos más altos, y el pico más elevado es la no-mente. No-mente es una palabra sencilla, pero exactamente quiere decir iluminación, liberación, libertad de todas las limitaciones, experiencia de lo eterno y de la inmortalidad.

Estas son palabras mayores y no quiero que te asustes, así que uso una palabra simple, no-mente. Tú conoces la mente… puedes concebir un estado en el que la mente no esté funcionando.

Una vez que la mente no está funcionando, te vuelves parte de la mente del cosmos, de la mente universal. Cuando eres parte de la mente universal tu mente individual funciona como un maravilloso sirviente. Ha reconocido al maestro, y les trae noticias de la mente universal a aquellos que aún están encadenados a la mente individual.

Cuando os hablo, de hecho, es el Universo usándome. Mis palabras no son mis palabras; pertenecen a la verdad universal. Ese es su poder, ese es su carisma, esa es su magia.

sábado, 3 de junio de 2017

LA INTELIGENCIA

¿Qué es la inteligencia? ¿Es un estado más allá de la mente y sus límites?. Sí. La inteligencia no pertenece a la mente, la inteligencia es una de las cualidades de tu ser. Pero usa la mente como vehículo; de ahí la confusión. La gente piensa que la inteligencia pertenece a la mente, no, viene a través de la mente. La mente es el instrumento de su expresión.

La mente es sólo una biocomputadora. Tiene un sistema de memoria igual que cualquier otra computadora: alimentas el sistema de memoria y la mente guarda la memoria. Pero la memoria no es la inteligencia.

La inteligencia es la clara visión de las cosas acerca de las cuales no tienes ninguna información. La memoria puede funcionar sólo con las cosas que ya le son conocidas; pero la vida se compone de lo conocido, lo desconocido y lo incognoscible. En lo que respecta a lo conocido, con la memoria basta.

Eso es lo que todas vuestras universidades, todos vuestros sistemas educativos están haciendo: están simplemente alimentando vuestra memoria con más y más información, por eso tú respondes inmediatamente a cualquier cosa que le sea conocido a tu sistema de memoria. Esa respuesta no demuestra que seas inteligente.

La inteligencia se descubre sólo cuando te encuentras con lo desconocido, aquello de lo que no tienes ninguna memoria, ningún conocimiento, ninguna información previa; ese es el punto decisivo. ¿Cómo responder? Puedes responder inteligentemente o puedes responder estúpidamente.

Por ejemplo. Alemania es uno de los países donde la población está disminuyendo. Y el gobierno está preocupado, porque por cada tres mil personas que se van o mueren, llegan treinta mil personas como inmigrantes de otros países. El gobierno tiene miedo de que tan sólo en una década Alemania no sea el país de los alemanes. Su población está disminuyendo y siguen entrando en el país inmigrantes.

Cuando la India se hizo independiente, la población del país era de cuatrocientos millones de habitantes; ahora la población pasa de los mil cuatro cientos millones; ha habido un incremento de mil millones de habitantes. Ya en 1947 el país era pobre, y Gran Bretaña tenía prisa por dar la independencia a este país, porque si no a Gran Bretaña pronto se le culparía por su pobreza. El primer ministro de Inglaterra, Attlee, mandó a Mountbatten a la India con un mensaje urgente: “Bajo cualquier circunstancia, antes de 1948; la fecha límite es 1948. Tienes que darle la independencia a la India. Porque podemos ver lo que va a ocurrir, toda la culpa caerá sobre nuestras cabezas, así que sé rápido”.

Y Mountbatten hizo un trabajo realmente rápido. Incluso antes de 1948 le dio la independencia a la India; en 1947, un año antes. Attlee quedó muy satisfecho. Y a ninguno de los políticos indios se le ocurrió pensar a qué venía tanta prisa.

En 1942 Gran Bretaña no estaba dispuesta a dar la independencia a la India; cuando la India estaba dispuesta a luchar por la independencia. Gran Bretaña no quería, Gran Bretaña aplastó la revolución india de 1942 en nueve días. Y ni un solo líder indio, incluyendo a Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru, pudo ver por qué de repente Gran Bretaña estaba tan interesada en darles la independencia. No hubo revolución; después de 1942 los líderes indios perdieron la esperanza, porque la revolución fue aplastada en nueve días. ¡Esta fue la revolución más corta de toda la historia de la humanidad! Entonces de repente, como de la nada, Gran Bretaña por sí sola decide… Si hubieran sido inteligentes, podrían haberse dado cuenta de que había algo desconocido: tú no pides la independencia y ellos están dispuestos a dártela; ¿qué nuevos factores han entrado? Pero a nadie le preocupó. Simplemente estaban felices; porque iban envejeciendo y si la independencia no llegaba pronto, puede que no vivieran para verla, puede que sus nombres aparecieran en los libros de la historia, pero no como grandes líderes del país.

Estaban muy contentos, como niños, porque había llegado la independencia. Pero nunca pensaron: ¿algún imperio, algún país imperialista, por su propia voluntad, ha tenido tanta prisa por darle libertad a los esclavos?... Cuando los esclavos están contentos y no hay revolución a la vista ni posibilidades de que la hubiera por lo menos en otros veinte años.

Era una situación peliaguda, pero se necesita inteligencia. No era cuestión de memoria, porque la situación era nueva. La India había crecido hasta llegar a los cuatrocientos millones de habitantes, y Gran Bretaña pudo ver el índice de crecimiento de población que este país iba a morir de hambre y malnutrición, y no querían ser responsables de ello.

Yo empecé a decir en 1950 que la India necesitaba control de natalidad, y fui criticado: “Lo que dices va en contra de la religión. Dios manda a los niños; ¿cómo podríamos rechazarlos?”.

Yo les contesté: “Cuando caéis enfermos, Dios manda la enfermedad; ¿por qué llamáis al médico? Si Dios quiere que estéis bien, él mandará también la medicina”.

Ellos me contestaron: El mismo Shankaracharya, de Puri, me contestó: “Los métodos de control de natalidad son artificiales”.

“¿Qué significa para usted artificial?” -pregunté yo.

“Que no han sido creados por Dios” -respondió él.

“¿Piensa usted que Dios ha creado los trenes?, ¿Qué ha creado los aviones? Todas las medicinas que usted usa son artificiales” -contesté yo.

Él llevaba unas gruesas gafas sobre su nariz. Le dije: “¿Y eso qué? ¿Ha venido usted de la casa de Dios? ¿Se trajo usted esas gafas al nacer? Dios le ha dado ojos y usted debería seguir con sus ojos; ¿para qué llevar esas gruesas gafas? Son artificiales. Que todas las demás cosas sean artificiales está bien, sin embargo los métodos de control de natalidad no pueden ser usados porque son artificiales”.

Se enfadó tanto conmigo que se negó a hablar desde el mismo estrado en una conferencia, diciendo: “No puedo hablar con este hombre en el mismo estrado. O habla él o yo”.

Y Yo les estaba diciendo que pronto tendrían problemas, pero aún hoy el gobierno tiene miedo, los líderes religiosos tienen miedo. Va en contra de su sistema de memoria; si no, un poco de inteligencia sería suficiente para hacerles ver…

Pero hablar acerca del control de la natalidad o de la píldora de control de natalidad va en contra de la memoria, en contra del sistema, en contra de la mente que ha estado diciendo algo durante siglos pero no es consciente de que ha surgido una situación completamente nueva. La India nunca había sido el país más poblado; hasta ahora había sido China. China se está comportando más inteligentemente.

Pero la gente realmente inteligente la encontrarás en Alemania, en Suiza, donde la población está disminuyendo. Aumentar la población es aumentar la muerte. Esta es una situación nueva; se necesitan nuevos métodos para afrontarla.

La inteligencia es la capacidad para responder a las situaciones nuevas. Procede de tu ser, la mente solamente es un vehículo; la inteligencia es un ser consciente de lo que es la mente, sin pertenecer a ella. Tú sólo eres capaz de ver esto intelectualmente. Pero cualquier cosa que digas, si se convierte en tu experiencia, transformará toda tu vida.

La inteligencia es la cualidad del testigo; observa la mente y le da dirección. Ahora mismo, lo que sea que tengas en la mente ha venido de fuera. La inteligencia viene de dentro. Este era el significado básico de la palabra educación; significa “extraer”. Pero lo que se está haciendo en el nombre de la educación es justamente lo opuesto; es “rellenar”, rellenar con toda clase de absurdos. En ningún lugar se está tratando de sacar fuera tu inteligencia. Tú ya la tienes, sólo necesita un puente, un camino.

La meditación crea ese puente, ese camino. Hace que tú seas el maestro y tu mente simplemente un sirviente.

La memoria viene de fuera, la inteligencia procede de tus fuentes internas, tu vida misma, respondiendo a situaciones.

“¿Está la meditación conectada con la inteligencia?”.

La meditación está conectada con tu ser, y tu ser tiene muchos aspectos: inteligencia, gracia, gratitud, oración, amor, compasión; el tesoro de tu ser es infinito. La inteligencia es sólo uno de sus atributos.

Y, “¿es la inteligencia un potencial que todos tenemos y simplemente necesita despertarse? ¿Podemos aumentar nuestra consciencia con la inteligencia?”.

Todo el mundo ha nacido con el mismo potencial. Las diferencias existen, simplemente, porque no estamos usando nuestro potencial en la misma medida.

Te sorprendería saber que hasta un hombre como Albert Einstein, al que podrías tomar como ejemplo de genio, usaba tan sólo el cincuenta por ciento de su potencial. Las personas de las que tú piensas que tienen mucho talento usan tan sólo un diez por ciento. Y la gente corriente, los millones de personas restantes, usan entre el cinco y siete por ciento.

El mundo sería un lugar totalmente diferente si toda la gente estuviera usando el cien por cien de su potencial, en direcciones diferentes, en dimensiones diferentes.

La meditación sólo puede hacerte consciente de tu potencial, puede crear el puente a través del cual tu potencial puede crecer y encontrar su expresión. Y nadie carece de inteligencia o es desigual en lo que a ella se refiere. La desigualdad aparece sólo por el uso que se le da: algunos la usan, otros no.

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